Irishtrip, conociendo Irlanda, vol. I

Irlanda, el país de la Guinness, las cruces celtas, los leprechauns, los tréboles, y el arpa. Los pubs con música en directo, los acantilados agrestes, las ovejas, y el stew, entre otros muchos iconos. Este país con orígenes celtas (1600 a.C.) puede descubrirte algo nuevo que no conocías en cualquier momento. Recorriendo sus carreteras tortuosas atravesando valles, montañas, praderas, se descubren unas increíbles localizaciones, pequeños pueblos y sus pubs. Amables y hospitalarios los irlandeses no te decepcionarán, y siempre te ofrecerán una buena conversación con una pinta.

El primer día después de nuestra llegada, exprimimos y aprovechamos el buen tiempo que nos acompañó durante todo el viaje, algo realmente “lovely” como dicen los autóctonos casi en pleno septiembre.

Ojo al utilizar los autobuses urbanos, hay que llevar justo los 2,65€ del billete individual (salvo que se saque un abono) ya que los conductores no llevan vuelta (esta se puede solicitar en la oficina de transporte urbano previa solicitud al conductor de un recibo con lo pagado en exceso).

El itinerario preparado nos llevó al Trinity College, donde descubrimos detalles de la vida académica irlandesa así como hechos relevantes de su historia. Algunas de esas aulas guardaban muchos años de estudio y sacrificio. Merece la pena coger el tour por 10€, donde un estudiante de último año va dando las explicaciones en cada punto del recorrido. En su biblioteca se encuentra el libro de Kells, un manuscrito de los monjes celtas del s. VIII (la entrada da derecho a visitarlo).

Jardines St. Patrick

Para visitar la catedral de St. Patrick hay que pagar 5€ de entrada. Yo la había visitado hace años en mi anterior viaje a Dublin, y merece la pena visitar el interior de la mayor catedral de Irlanda. Aquí San Patricio bautizaba a los paganos (celtas) en la fe católica, de hecho la catedral se construyó entorno a este pozo situado en los jardines. Durante la invasión británica se cambió su culto al anglicano o protestante aunque le mantuvieron el nombre (católico) como afrenta a los irlandeses. Los jardines muy cuidados, tienen por su entrada sur una serie de placas conmemorativas de escritores. El coro cuenta con los estandartes de los caballeros de S. Patricio.

La catedral de Christchurch conocida también como catedral de la Santísima Trinidad, situada a unos 20min andando desde St. Patrick, es más antigua que ésta y de confesión protestante. Construída en tiempos vikingos. Tiene un conjunto de 19 campanas, una de las cuales al menos es del s. XI. En la parte exterior tiene un puente que la comunica con el museo de exposiciones vikingas.

La ruta por las calles comerciales de Dublin, Grafton St., Nassau St., St. Stephen’s Green, etc donde además de las típicas tiendas de souvenirs, artículos de recuerdo, ropa, música, artesanía y decoración, también están grandes almacenes caros como M&S y Brown Thomas. Son calles que los músicos utilizan para expresar su arte en directo, en Grafton se grabaron escenas de la película “Once”.

Es al final de la calle Nassau donde se encuentra una estatua de bronce de Molly Mallone, el auténtico icono de Dublin, una mujer que vendía pescado durante el día y su cuerpo durante la noche, y que ha originado la canción “Cockles and mussels”, el himno no oficial de Irlanda y que todo buen irlandés debe conocer!

Río Liffey

El recorrido por la O’Connell St. nos llevó al edificio del General Post Office. Allí fue donde se estableció el cuartel general durante el levantamiento por la independencia en 1.916 (Easter Rising). Fue atacado por las fuerzas británicas y se reconstruyó, aunque las columnas y en alguna parte de la fachada todavía son visibles los agujeros de los disparos. Situado a poco más de 100 metros del General Post Office se encuentra el “stilleto in the guetto” que en realidad no es más que una enorme estructura picuda, lo cierto es que no le encontré el atractivo.

Antes de visitar la destilería de Jameson, whisky irlandés por excelencia, gozamos de un agradable paseo por las pasarelas peatonales a orillas del río Liffey acompañados de una temperatura primaveral. En la zona de Smithfield, se encuentra la destilería de Jameson (la otra está en Cork). La entrada 13€, te da acceso a una visita guiada por el museo donde te explican todo el proceso de elaboración del whisky irlandés destilado tres veces (a diferencia con el escocés y el americano), su almacenaje en las diferentes barricas y la historia de como John Jameson fundó la compañía en el s. XVIII. Al final de la visita puedes degustar un Jameson (solo o en combinado).

Calle de Dublin

Llegaba la hora de las pintas, y la Guinness fue la ganadora, un icono y el orgullo del país, aunque hay que reconocer que la Murphy’s negra, la Smithwick’s y la Poter (fabricada en el pub Porter House) no tienen nada que envidiarle. Nuestro travesía por los pubs de Dublín, empezando por el Stage head un clásico de la zona centro, luego el Kehoe’s dos plantas y lleno de gente que sale del trabajo y se acerca al centro y finalmente el O’Donoghues pequeño y estrecho en su interior pero con una terraza agradable y que además tiene música en directo.

Termina de esta forma nuestro primer día en Dublin, siguiente destino Galway, ciudad situada en la costa oeste en la bahía de Galway. Ciudad universitaria y joven, con un intenso crecimiento que se percibe en sus calles.

Galway nos recibió con lluvia y bastante durante toda la mañana, tanta que tuvimos que cambiarnos de ropa en el B&B…

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Archivado bajo Viajar por Europa, viajes

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