Kennicott, el pueblo fantasma en Alaska profunda

Enclavado dentro del Parque Nacional de Wrangell-St. Elias se encuentra el pueblo minero de Kennicott. Un pueblo de la Alaska más profunda y virgen. De aquella en la que se enfrentaban a la naturaleza salvaje y a los territorios no explorados. Kennicott fue fundado a principios del s. XX gracias al descubrimiento, un poco por casualidad, de cobre en las montañas de la zona. Durante su época de apogeo llegó a generar ingentes toneladas del mineral y trajo la vida a esa inhóspita zona. Se levantó una ciudad y se construyó un ferrocarril, hasta que en 1.938 finalizó la actividad minera y se convirtió en un pueblo fantasma, que ha vuelto a resurgir gracias al turismo.

Para llegar hay que seguir la McCarthy Road (que permanece cerrada en invierno) desde la ciudad de Chitina (a la que se llega por la Alaska Route 10, desde la Richarson Hwy).

Esta carretera desde la salida de Chitina, tiene algunos tramos medio asfaltados que se mezclan con zonas de baches, tierra suelta, grava y algunas piedras. A tener en cuenta si se alquila un coche, ya que la gran mayoría de empresas de alquiler no permiten transitar por carreteras no asfaltadas. Sin embargo no hay problema si vas en moto con Alaska Motorcycle Adventures. Sus fundadores Keith y Nancy han llevado el negocio durante 24 años, y ahora Marcus y Michelle continuarán con la misma filosofía familiar del negocio.

En fin, que al rodar por la McCarthy Rd, todo correcto, pero hay que ir con feeling en el gas y embrague porque enseguida te emocionas y en una curva, si está lloviendo o hay demasiada grava suelta, te puedes ir al suelo. Pero no debería haber mayor complicación.

En sí, la ruta es espectacular. Irás parando cada poco tiempo para admirar los paisajes y quedarte pasmado con la exuberante naturaleza. Verás montañas, lagos, bosques y con suerte algún moose, algo maravilloso siempre que no se te cruce en el camino.

Todavía quedan vestigios del antiguo ferrocarril, como son el puente Kuskulana, o el puente Gilahina. El trayecto bordeando el Long Lake es maravilloso.

A medida que te acercas al destino final, Kennicott, hay un par de lodges en los que descansar.

Hay que tener en cuenta los tiempos, ya que anochece relativamente pronto, lo ideal es llegar antes de que se haga de noche a destino (Kennicott) tanto por la visibilidad en una pista atravesando bosques, como por la temperatura y de paso no encontrarte de noche con un grizzly o un moose…

Al final de la McCarthy Rd llegas al puente McCarthy. No están permitidos los coches en el pueblo, además de que no pueden pasar por el puente. Sin embargo, si pudimos pasar con las motos. En caso contrario, tienes unas 4 millas desde el puente hasta el pueblo, que puedes hacer andando o con el servicio de shuttle del hotel.

 

Nuestro alojamiento en el Kennicott Glacier Lodge. Está situado en una de las casas originales del pueblo que ha sido rehabilitada. Tiene pocas habitaciones, así que es conveniente reservar con tiempo. Las vistas desde su porche a las montañas y el glaciar son espectaculares, desde primera hora de la mañana.

Como actividades, además de visitar las minas en una excursión que se puede contratar allí mismo, está la ruta al Root Glacier. Desde el hotel es aproximadamente 1,5h andando. Una ruta sencilla siguiendo el camino que sale del pueblo. La única complicación es cuando se tiene que descender hacia el glaciar, ya que es una “senda” marcada entre piedras que formaban el sustrato del glaciar. Es resbaladizo y empinado así que hay que ir con precaución, pero es una auténtica pasada encontrarte en ese paraje. También hay que tener cuidado al subir sobre el glaciar si no se lleva el calzado adecuado, porque una mala caída te puede destrozar el resto del viaje.

Otras actividades que se pueden realizar en el pueblo son, tours por el río McCarthy, rafting, rutas de senderismo, vuelos sobre la zona o hacer una visita guiada.

Los edificios del pueblo se están rehabilitando poco a poco y dentro de unos años es posible que no se vean las casas a punto de caerse, como hasta ahora, y que al adentrarse en la visita de la mina, se transmita una sensación de más seguridad.

Para salir del pueblo hay que deshacer el camino, así que de nuevo la ruta por la McCarthy Rd hacia Chitina. La siguiente etapa del viaje nos iba a llevar a la Denali Hayway. Así que de nuevo nos íbamos a sumergir en la Alaska original, todo un espectáculo para los sentidos que se agudiza viajando en moto. Gaaaasss!

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